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«Tengo sed … »

                                 “Mira que estoy a la puerta y llamo…”

     Es verdad. Estoy a la puerta de tu corazón, día y noche. Aun cuando tú no estás escuchando, aun cuando dudas de que pueda ser Yo, Yo estoy ahí. Yo estoy esperando aun la señal más pequeña de tu respuesta, el menor susurro para invitarme, y que Me permitas entrar.
Y quiero que sepas que en cualquier momento en que me invites, Yo vengo siempre, sin falta. En silencio y sin ser visto, vengo, pero con poder y amor infinitos, y traigo los innumerables regalos de Mi Espíritu.
       Yo vengo con Mi misericordia, con Mi deseo de perdonarte y sanarte, y con amor por ti más allá de tu compresión. Un amor en todo tan grande como el amor que Yo he recibido del Padre (“Tanto como el Padre me ama, así os he amado…”[Jn. 15:9] ). Yo vengo ansiando consolarte y darte fuerzas para levantarte y sanar tus heridas. Te traigo Mi luz para disipar tu oscuridad y todas tus dudas. Yo vengo con Mi poder para llevarte a ti y a todas tus cargas; con Mi gracia para tocar tu corazón y transformar tu vida; y Mi paz te doy para calmar tu alma.
Te conozco completamente; Yo sé todo acerca de ti. Hasta los cabellos de tu cabeza los tengo contados. Nada de tu vida carece de importancia para Mí. Te he seguido a través de los años, y siempre te he amado; aún en tus descarríos. Yo conozco cada uno de tus problemas. Yo conozco todas tus necesidades y preocupaciones. Y sí, conozco todos tus pecados. Pero te digo otra vez que Yo te amo – no por lo que hayas o no hayas hecho; te amo por ti mismo, por la belleza y dignidad que Mi Padre te dio al crearte a Su propia imagen. Es una dignidad que has olvidado frecuentemente, una belleza que tú has manchado con el pecado. Pero te amo como eres, y he derramado Mi Sangre para rescatarte. Si tan solo me pides con fe, Mi gracia tocará todo lo que necesita cambio en tu vida; y Yo te daré la fuerza para librarte del pecado y de todo su poder destructor…
Yo tengo sed de ti. Sí, es la única forma de siquiera comenzar a describir Mi amor por ti: tengo sed de ti.
Tengo sed de amarte y de ser amado por tí, tan precioso eres para Mí. Tengo sed de ti. Vuelve a Mí, y Yo llenaré tu corazón y sanaré tus heridas. Yo haré de ti una creación nueva, y te daré paz, aún durante todas tus pruebas.
Tengo sed de ti. Tú nunca debes dudar de Mi misericordia, Mi aceptación de ti, Mi deseo de perdonarte, Mi anhelo de bendecirte y vivir Mi vida en ti.
Tengo sed de ti. Si te sientes pequeño a los ojos del mundo, no importa en lo absoluto. Para Mí no hay nadie más importante que tú en el mundo entero.
Tengo sed de ti. Ábrete a Mí, ven a Mí, ten sed de Mí, dame tu vida y Yo te mostraré cuán importante eres para mi corazón. 
  • Leer esta reflexión de manera reposada, cuando estés solo y tranquilo.
  • Nosotros también sentimos esta sed.
  • Vamos a formar un grupo de oración en la Iglesia de los Ángeles.
  • Si quieres venir y probar, estas invitado/a. Esta oración está abierta a todos
  • Infórmate sin compromiso. Nos reuniremos a las 8 de la tarde, los