No amemos de palabra, sino con obras

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Al estilo del Papa Francisco:  LA JORNADA DE LOS POBRES

**No amemos de palabra sino con obras

Hoy la Iglesia celebra por primera vez la Jornada Mundial de los Pobres; se celebrará todos los años, y en toda la Iglesia el último domingo del Tiempo Ordinario, previo a la fiesta de Cristo Rey.

Los pobres son los destinatarios preferenciales de las palabras y gestos salvadores de Jesús, y están llamados a ser, también hoy, «sin dudas ni explicaciones que debiliten este mensaje tan claro» (EG, n. 48), los destinatarios privilegiados de la vocación y misión de la Iglesia.

EL LEMA:  «No amemos de palabra sino con obras». En él recoge el imperativo del apóstol Juan que ningún cristiano puede ignorar: «Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras» (1Jn 3,18). Un imperativo que nos hace salir de un amor con frecuencia manifestado en palabras, y dar paso al amor manifestado en hechos concretos.

Dos objetivos del Papa Francisco:

 Estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro”.

2.º Promover una caridad que nos lleve a seguir a Cristo pobre y a un verdadero encuentro con el pobre (no solo obras de caridad)

Tres propuestas de acción

  1. Identificar de forma clara los nuevos rostros de la pobreza: «Caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura y el encarcelamiento, la guerra, la privación de la libertad y de la dignidad, por la ignorancia y el analfabetismo, por la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio y la miseria, y por la migración forzada. La pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses, pisoteados por la lógica perversa del poder y el dinero».
  2. Acercarnos a los pobres, sentarlos en nuestra mesa y dejar que nos evangelicen
  3. Promover encuentros con los pobres e invitarlos a participar en la Eucaristía: «Es mi deseo que las comunidades cristianas (…) se comprometan a organizar diversos momentos de encuentro y de amistad, de solidaridad y de ayuda concreta.

Los Pobres ya la Eucaristía. Es hora de sentarnos con los pobres en la Eucaristía. La parábola de los talentos nos hace tomar conciencia de que todos somos sujetos de necesidades y de capacidades. También los pobres tienen bienes y dones que aportar y compartir. Todos podemos sentarnos y compartir la misma mesa: «Si realmente queremos encontrar a Cristo es necesario que toquemos su cuerpo, en el cuerpo llagado de los pobres como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía».